Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones

Este es el 4º de los derechos asertivos que vamos a desarrollar.

Vayamos por partes:

Por un lado, este derecho requiere que nos demos legitimidad a nosotrxs mismxs, que hagamos casos de nuestro criterio, que nos escuchemos y tomemos decisiones coherentes.

En el otro lado, tenemos a las demás personas, que poseen este mismo derecho, por tanto juzgan sus necesidades, establecen sus prioridades y toman sus propias decisiones, te gusten a tí o no, estés de acuerdo tú o no.

Photo by Polina Zimmerman

Cuando hablamos de juzgar nuestras propias necesidades, no se trata de ninguna trivialidad. Ser capaz de juzgar si aquello que está ocurriendo, si lo que estoy viviendo o si la relación en la que me encuentro, la quiero o la necesito es crucial para tomar decisiones coherentes con nuestro sentimiento.

En este derecho, intervienen activamente nuestros valores y emociones, ya que estos nos informan de si me gusta algo o no, de si lo considero positivo para mí o no, de si lo quiero en mi vida o no.

Una vez juzgo lo que necesito, es decir, sopeso y valoro lo que yo quiero, establezco prioridades. Establecer prioridades es, sencillamente, ordenar. Primero lo primero y lo demás viene después. Priorizo. Y si mi necesidad me apela a priorizar mi ocio, mi trabajo, mis hijos, mi descanso o cualquier otra cosa, esa será mi decisión.

Por último, y una vez procesadas nuestras necesidades y priorizar, tomamos decisiones. Decisiones tan dignas como yo quiera que sean, tan válidas como cualquier otra, siempre y cuando no vulneren o agredan los derechos de lxs demás.

Como siempre, este derecho lo tengo yo y lo tienen las demás personas, por lo que, ser asertivx, implica respetar el derecho de lxs otrxs a juzgar sus necesidades, priorizar y decidir, incluso cuando creemos que no es lo mejor para esa persona.

Un ejemplo: Una persona valora que quiere una casa en propiedad de determinadas características y que tiene un precio elevado. Esto la lleva a priorizar el ganar dinero y a decidir trabajar horas extras o pluriemplearse.

Podemos estar de acuerdo o no en estas decisiones y podemos vislumbrar algunas consecuencias negativas de las mismas, pero lo primero que vamos a hacer en base a éste derecho es RESPETAR al otro y, en cualquier caso, preguntarle si nos acepta un consejo 🙂

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Preguntate…

¿Te resulta fácil juzgar tus propias necesidades?

¿Priorizas las necesidades de las demás personas por delante de las tuyas?

¿Tomas y te haces responsable de tus propias decisiones?

¿Comprendes que todas las personas tenemos el derecho de tomar nuestras propias decisiones y elegir lo que sucede con nuestra propia vida?

Si has contestado “NO” a una o más preguntas y quisieras cambiarlo, ¡puedes contar conmigo para conseguirlo!

*Foto de portada de Nick Wehrli

Asertividad

La clave para relacionarse con los demás

Quizá no es la primera vez que escuchas (lees) esta palabra pero, ¿sabes lo que es LA ASERTIVIDAD?

De momento la RAE no ha tenido a bien incluirla en el Diccionario, aunque sí contempla los adjetivos asertivo y asertiva relacionándolos con la cualidad de una persona que expresa su opinión de una manera firme

Aquí viene mi definición:

La Asertividad es la capacidad de transmitir a otrxs lo que siento y pienso de una manera eficaz, sin sentirme incómoda, sin agredir y sin ser agredida.

Esto significa que:

  • Digo lo que quiero decir
  • De forma respetuosa
  • A las personas correctas
  • Y me siento bien

Ser asertiva implica una autoestima sana, capaz de pronunciar “No”, capaz de pedir lo que es suyo, capaz de delimitar su espacio, responsabilizarse de sus decisiones y de recibir “No” por respuesta llegado el caso.

La Asertividad, junto al Respeto y la Empatía, forman el trío mágico de las relaciones personales, la pócima secreta de las habilidades sociales.

Gemma Romero

Para facilitarnos su comprensión y puesta en práctica, nos valemos de una serie de derechos, los derechos asertivos. Válidos para nosotros y para los demás, implican lealtad hacia nosotras mismas y respeto hacia las demás personas.

¿Qué son los Derechos Asertivos?

Según Olga Castanyer en su maravilloso y recomendado libro “La Asertividad: Expresión de una sana Autoestima”

“Son unos derechos “no oficiales” que todxs poseemos, pero que muchas veces olvidamos a costa de nuestra autoestima. No sirven para “pisar” al otro, sino para considerarnos a la misma altura que los demás”

Esos derechos son los siguientes y los iremos desglosando a lo largo y ancho de este blog:

Derecho a ser tratado con respeto y dignidad
Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
Derecho a ser escuchado y tomado en serio
Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
Derecho a decir NO sin sentir culpa
Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta que mi interlocutor tiene derecho a decir NO
Derecho a cambiar
Derecho a cometer errores
Derecho a hacer menos de lo que soy capaz de hacer
Derecho a pedir información y a ser informado
Derecho a obtener aquello por lo que he pagado
Derecho a decidir no ser asertivo
Derecho a ser independiente
Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, dinero… mientras no viole los derechos de otras personas
Derecho a tener éxito
Derecho a gozar y disfrutar
Derecho a mi descanso y aislamiento
Derecho a superarme, aun superando a los demás

La Asertividad es un camino de ida y vuelta, algo que se da y se recibe.

La clave está en ser capaces de aplicarnos los derechos asertivos a nosotros mismos (Tengo derecho a ser tratada con respeto y dignidad) y comprender que los demás también los poseen (El otro tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad).

¿Qué te parece la asertividad? ¿Te suenan bien los derechos asertivos? ¿Hay alguno que te haya sorprendido?

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Derecho a ser escuchado y tomado en serio

Hace ya unos meses compartí los primeros derechos asertivos que me gustaría repasar con vosotros: Derecho a ser tratado con respeto y dignidad, y derecho a tener y expresar mis propios sentimientos y opiniones.

Recupero este bloque, que seguirá completándose hasta conocer todos nuestros derechos asertivos y los de los demás, con el que reza el título de este post:

Derecho a ser escuchado y tomado en serio

¿Qué significa esto?

Para tí

Partiendo de la premisa de que te expresas con respeto a los demás, sencillamente debes tener claro que el hecho que los demás te escuchen y te tomen en serio, es tu derecho.

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Ser ignorado, que tu opinión sea menospreciada o que no se tenga en consideración real tu punto de vista, se tome en broma o se le quite valor, es una señal de mala educación y poco respeto hacia ti por parte de los demás, por lo que puedes comprobar qué tipo de personas te rodean y medir si te convienen.

Pero si este es un hecho reiterado, es decir, que se repite en el tiempo y forma parte del estilo de trato que sueles recibir, se considera mobbing, bullying , acoso o mal trato psicológico.

Si al leer lo anterior te has sentido identificado o identificada, si crees que alguna persona ejerce este tipo de acoso sobre ti, no te culpes ni justifiques y explícale a personas de tu confianza o a un/una profesional
lo que te sucede . ¡Hay muchas personas que podemos, queremos y sabemos ayudarte!

Photo by Girlan Xm

Para los demás

De igual forma, los demás tienen el derecho de que les escuchemos y les tomemos en serio, aunque sepamos que tienen opiniones muy distintas a las nuestras o que sus propuestas carecen de argumentos o conocimientos.

Sí sí, has leído bien, escuchar y tomar en serio incluso a quien parece que no tiene nada que aportar.

Ahora piensa por un momento en los niños pequeños que te rodean, tus hijos, sobrinos, alumnos,… ¿Los escuchas y tomas en serio?

Piensa en las personas mayores, ancianas, que tienen tantísimas cosas que contarnos… ¿Los escuchas y tomas en serio?

Y ese amigo sin muchos estudios o ese familiar que todos consideráis un poquito “gañán”… ¿Los escuchas y tomas en serio?

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Tenemos 2 orejas y una sola boca, justamente para oír más y hablar menos

Zenon de Citio

Cuando comprendemos que este derecho es tanto mío como tuyo, cuando interiorizamos la necesidad de los demás de ser escuchados y de ser tomados en serio, ponemos en práctica la Escucha Activa.

Esta actitud nos proporciona un universo de conocimientos que no estábamos viendo, una comprensión de la realidad de las personas que nos hablan y es la antesala de las conversaciones más ricas de las que puedas participar.

¿Te atreves a escuchar a los demás y tomarlos en serio a partir de ahora?

Te sugiero

Intenta mantenerte callado y escuchando pacientemente un rato a ese niño o anciano que tienes cerca.

Date cuenta de cuantas veces quisieras interrumpirle o se te va el pensamiento a otra cosa ¿Te gustaría que los demás te hicieran lo mismo?

Photo by Gratisography

A veces nos quejamos de que los demás no nos escuchan o no nos toman en serio pero, si nos detenemos un momento y desde la humildad, podemos darnos cuenta que nosotros hacemos exactamente lo mismo.

Derecho a tener y expresar mis propios sentimientos y opiniones

Demos la bienvenida al segundo de nuestros derechos. Nuevamente un derecho de todas las personas, incluidos nosotros mismos.

Por un lado TENEMOS sentimientos y opiniones y por otro lado EXPRESAMOS sentimientos y opiniones.

Para tí

Comprenderte con el derecho de tener tus propios sentimientos y tus propias opiniones, de entrada te proporciona un relax contigo mismo. Cuando dejas de empeñarte en sentir o en opinar como los demás o como lo que se espera de ti, te liberas, porque te estás respetando.

Tengo éste sentimiento o aquella opinión y no hay nada de bueno o de malo en ello, simplemente me permito ser.

Ahora viene el momento de expresar. Expresar nuestros sentimientos u opiniones, al margen de si encajan o no en nuestro entorno, puede resultarnos muy fácil o muy difícil, podemos hacerlo de manera muy abierta o sólo en la intimidad, podemos necesitar tiempo para pensar cómo nos expresamos o dejarnos llevar por la impulsividad,…

La forma es un tema paralelo pero, el primer paso, es darte cuenta de que tienes el derecho de expresar lo que sientes y opinas, guste o no.

Cuando me expreso, me hago visible. Le digo al mundo, y a mi mismo, que Existo.

Para los demás

En esta cara de la moneda, nos encontramos con la sorpresa de ver como otros opinan y sienten distinto a nosotros y con el posterior juicio a la persona que nos lo ha expresado.

Comprender que este es un derecho que le pertenece también a los demás nos permite mantener la calma ante opiniones muy alejadas de la nuestra en un primer momento, evitando la necesidad inmediata de convencer al otro de que está equivocado.

Cuando va por delante el derecho de todos a tener y expresar opiniones y sentimientos propios, nos relacionamos con una mente abierta para atender lo que la otra persona trata de comunicarnos y nos permitimos aprender algo nuevo de ella, sin juzgarla.

La diversidad de opiniones y sentimientos nos enriquece a todas las personas

En lugar de ver como un problema las discusiones políticas o deportivas, por ejemplo, podemos agradecer que existan diversidad de opiniones ya que esa es la forma natural de promover los cambios necesarios.

two man and two woman standing on green grass field

Obsérvate

¿Te permites tener sentimientos y opiniones propias? ¿Te juzgas cuando te reconoces teniendo sentimientos y opiniones diferentes al resto? ¿Qué te dices?

¿Expresas tus opiniones y sentimientos, positivos y negativos? ¿Unos sí y otros no? ¿Te sientes cómodo expresándote tal y como lo haces?

Te sugiero

Trata de expresar a lo largo de la semana un sentimiento a alguien de tu entorno y tu propia opinión en una conversación entre varias personas. ¿Qué has sentido?