Asertividad

La clave para relacionarse con los demás

En video para que no tengas excusa y aprendas qué es la asertividad ¡Ya!

Quizá no es la primera vez que escuchas (lees) esta palabra pero, ¿sabes lo que es LA ASERTIVIDAD?

De momento la RAE no ha tenido a bien incluirla en el Diccionario, aunque sí contempla los adjetivos asertivo y asertiva relacionándolos con la cualidad de una persona que expresa su opinión de una manera firme

Aquí viene mi definición:

La Asertividad es la capacidad de transmitir a otrxs lo que siento y pienso de una manera eficaz, sin sentirme incómoda, sin agredir y sin ser agredida.

Esto significa que:

  • Digo lo que quiero decir
  • De forma respetuosa
  • A las personas correctas
  • Y me siento bien

Ser asertiva implica una autoestima sana, capaz de pronunciar “No”, capaz de pedir lo que es suyo, capaz de delimitar su espacio, responsabilizarse de sus decisiones y de recibir “No” por respuesta llegado el caso.

La Asertividad, junto al Respeto y la Empatía, forman el trío mágico de las relaciones personales, la pócima secreta de las habilidades sociales.

Gemma Romero

Para facilitarnos su comprensión y puesta en práctica, nos valemos de una serie de derechos, los derechos asertivos. Válidos para nosotros y para los demás, implican lealtad hacia nosotras mismas y respeto hacia las demás personas.

¿Qué son los Derechos Asertivos?

Según Olga Castanyer en su maravilloso y recomendado libro “La Asertividad: Expresión de una sana Autoestima”

“Son unos derechos “no oficiales” que todxs poseemos, pero que muchas veces olvidamos a costa de nuestra autoestima. No sirven para “pisar” al otro, sino para considerarnos a la misma altura que los demás”

Esos derechos son los siguientes y los iremos desglosando a lo largo y ancho de este blog:

Derecho a ser tratado con respeto y dignidad
Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
Derecho a ser escuchado y tomado en serio
Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
Derecho a decir NO sin sentir culpa
Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta que mi interlocutor tiene derecho a decir NO
Derecho a cambiar
Derecho a cometer errores
Derecho a hacer menos de lo que soy capaz de hacer
Derecho a pedir información y a ser informado
Derecho a obtener aquello por lo que he pagado
Derecho a decidir no ser asertivo
Derecho a ser independiente
Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, dinero… mientras no viole los derechos de otras personas
Derecho a tener éxito
Derecho a gozar y disfrutar
Derecho a mi descanso y aislamiento
Derecho a superarme, aun superando a los demás

La Asertividad es un camino de ida y vuelta, algo que se da y se recibe.

La clave está en ser capaces de aplicarnos los derechos asertivos a nosotros mismos (Tengo derecho a ser tratada con respeto y dignidad) y comprender que los demás también los poseen (El otro tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad).

¿Qué te parece la asertividad? ¿Te suenan bien los derechos asertivos? ¿Hay alguno que te haya sorprendido?

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EL APEGO

¿Bueno o malo?

A lo largo de los últimos años he ido encontrándome con la palabra APEGO y con su significado por diferentes vías.

Personalmente lo descubrí a través de teorías sobre el amor de pareja y, haciendo distinción entre el amor y el apego y valorando que éste es algo que por nada del mundo queremos en nuestra vida, entendí que este vínculo emocional era casi peor que el mismísimo diablo.

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Un buen día, leyendo un libro muy interesante acerca del duelo, la pena y la gestión de los mismos, me encontré con una lista de 15 principios de la teoría del apego (según John Bowlby) y mi percepción dio un vuelco.

De pronto el apego puede ser beneficioso, no existe sólo un tipo sino varios y además, es una estrategia de supervivencia que ponemos en marcha cuando todavía ni razonamos y que nos proporciona protección y cuidados.

Hoy quiero compartir con vosotras éstos 15 principios, porque creo que a este concepto no se le atribuye la importancia y la necesidad que realmente tiene para nuestra salud mental, no solo como niños sino como adultos.

Sobretodo me gustaría que os quedarais con la idea de que “apegos” hay varios y que hay uno entre esos varios que nos conviene y mucho. He resaltado en negrita las ideas o puntos que me parecen más cruciales, aunque sin duda todos son dignos de desarrollar.

Espero que os sirva.

15 principios de la teoría del apego

Extraídos del libro “Pérdida, Pena y duelo” de Jorge L. Tizón

  1. La conducta de apego es aquélla que lleva a que una persona alcance o conserve la proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido.
  2. Las conductas de vinculación o apego son diferentes a las de alimentación y sexuales, aunque poseen una importancia al menos similar para la vida humana.
  3. Llevan al establecimiento de vínculos afectivos o apegos, al principio entre el niño y el progenitor y, más tarde, entre adultos.
  4. Esas conductas y patrones conductuales están modificados por sistemas de conducta que al principio del desarrollo se van corrigiendo homeostáticamente, pero siguiendo el criterio 1.
  5. Mientras que un vínculo de apego perdura, las diversas formas de conductas de apego que contribuyen a él están activas sólo cuando resulta necesario.
  6. Muchas de las emociones más intensas surgen mientras las relaciones de apego se forman, se mantienen, se desorganizan, se renuevan, etc.
  7. La amenaza de pérdida despierta ansiedad y la pérdida real, pesadumbre y cólera.
  8. El mantenimiento del vínculo de apego es la principal fuente de seguridad en la infancia y una de las fundamentales en la vida adulta.
  9. Por eso, la psicología y la psicopatología de las emociones coincide, en buena parte, con la psicología y la psicopatología de los vínculos de apego.
  10. Las conductas de apego se han hecho idiosincrásicas de muchas especies porque contribuyen a la supervivencia del individuo, al mantenerlo en contacto con quienes le brindan cuidado. Más aún en las especies nidícolas.
  11. Brindar cuidados es una conducta complementaria de la conducta de apego y cumple asimismo una función evolutiva: proteger al individuo apegado.
  12. Si la conducta de apego permanece potencialmente activa toda la vida y cumple funciones biopsicosociales adaptativas básicas, es un grave error suponer que su actividad en un adulto implica patología, regresión o “conductas inmaduras”.
  13. A cualquier edad pueden existir patrones perturbados de la conducta de apego, debido a que el desarrollo se ha desviado. Los tipos de vínculo de apego descritos más frecuentemente son el apego seguro, el apego ansioso, el apego evitativo y el apego ambivalente.
  14. Los principales determinantes del curso que sigue la conducta de apego son las experiencias del individuo con sus figuras de apego durante sus años de inmadurez: con la triangulación originaria (madre-padre-self) y/o sus sustitutos más permanentes.
  15. Los patrones de vínculos afectivos adultos dependen de la forma en la cual las conductas de apego se organizan en la personalidad.
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¿Qué es el AMOR…para mí?

No os parece que la Navidad es una época estupenda para preguntarnos ¿Qué es el AMOR?

Una de las peculiaridades de las fechas navideñas son los mensajes de buenos deseos que suelen contener algo parecido a “que tus días se llenen de amor”, “te deseo que vivas momentos de amor y paz” o “que el mejor regalo sea el amor”… pero, alguien sabe ¡¿Qué diantres es el amor?!

Todo el mundo lo busca, lo quiere, lo desea. Para muchos, encontrar el amor se convierte en propósito de vida, para otros, el amor constituye un pilar fundamental de la existencia.

Personas eruditas a través de la filosofía, la ciencia o la psicología, han tratado de explicar el concepto “AMOR” desde hace siglos pero, ninguna ha sido capaz de ponerle palabras que verdaderamente lo definan, que contengan lo que realmente significa.

Podríamos afirmar que, cuando hablamos de AMOR, nadie sabe exactamente de qué estamos hablando.

Todo apunta a que, al AMOR, queremos encontrarle una universalidad, una irrefutabilidad, cuando considero que es el concepto al que más le pega la metáfora de la cueva de Platón.

Photo by Simon Migaj

Tras algunos años tratando de comprender ésto del amor, concretamente del amor de pareja, yo he llegado a la siguiente conclusión:

Cada persona tiene su propio concepto y definición del AMOR

Gemma Romero dixit

Partimos de la base de que, el AMOR, no es una emoción. No es algo que sentimos repentinamente como reacción a un estímulo y desaparece al cabo de un rato.

El amor incluye razonamiento, pensamiento e ideas preconcebidas. El amor incluye creencias, modelos aprendidos, experiencias y perspectivas. Por irracional que parezca a veces, el amor es un Sentimiento.

Es por ello, a sabiendas de que hay mucha mente en “l’Amour”, que me parece importantísimo olvidarnos de encontrar una verdad absoluta y cambiar la pregunta definitivamente a: ¿Cómo es el amor (de pareja) para mí?

Cuando yo me puse frente al ordenador y me dispuse a dar respuesta a ésta cuestión, me sorprendió mucho el resultado.

Encontré contradicciones severas entre mi idea/concepto/imaginario del amor y mi realidad, mi necesidad personal y mi verdadero sentir.

Por ejemplo, descubrí que yo sentía el amor en querer estar a solas sin necesidad de dar explicaciones sin embargo, la idea del amor que yo tenía aprendida me hablaba de un “siempre juntos” que me ahogaba.

Otro ejemplo, creía que cuando amabas a alguien significaba que necesitabas a esa persona en tu vida y en tu mundo, por eso cuando yo me reconocía sintiendo que no necesitaba a la persona que me acompañaba, dudaba de si era amor.

Quizá para otras personas, éste AMOR que yo describo tiene otro nombre, es otra cosa. ¿Están equivocadas? No. ¿Estoy equivocada yo? Tampoco

Photo by Daniel Reche

Más adelante repasaremos algunas de las creencias que hemos ido adoptando a lo largo de los tiempos y de nuestra vida, que nos han conformado una idea de amor que lo único que hace es torpedear nuestras relaciones, convirtiéndolas en ideales inalcanzables, sueños mágicos o pesadillas directamente pero, de momento, es vital que comprendamos lo siguiente para seguir avanzando:

Yo soy la persona que mejor sabe lo que me gusta, lo que necesito, lo que quiero y lo que no. Es mi propio criterio el que determina las características que prefiero en una relación de pareja o las cualidades de la persona que me acompaña. Nadie es más experto en mis propios sentimientos que yo mismo.

Dicho esto, vayan por delante algunos fundamentos:

  • Somos personas adultas
  • Somos personas sanas
  • No nos gusta que nos maltraten
  • Nos podemos equivocar

Te sugiero:

Más que en ninguna otra ocasión, que tomes papel y bolígrafo y dediques al menos una cara de un folio de papel para describir los detalles de cómo es el amor para tí.

Sin prejuicios, sin miedos, sin culpabilidad, sin límites. Sólo vas a leerlo tú.

Si te cuesta un poco empezar, puedes imaginar 2 situaciones ideales en : Un día de vacaciones con la pareja y 1 día entre semana (rutinario) con la pareja. ¿Cómo serían?

¿Cuánto de lo que imaginas es improbable o muy fugaz? ¿Cuantas cosas sencillas te llenan el corazón y no estabas valorando? ¿Cuánto de tu ideal de pareja, no depende de tí? ¿A qué película se parecen tus historias?

Déjame recomendarte que visites los 3 post precedentes a éste para ayudarte a re-configurar tu realidad en la pareja y así poder ser honesto en el ¿cómo es el amor para mí?

Buen viaje y FELIZ NAVIDAD!

Photo by Brigitte Tohm

¿Qué estoy dispuesto a dar al otro y qué no?

¿Alguna vez te has preguntado esto?

En esta primera etapa del camino, la que habla de “Uno mismo“, hago una parada especial en preguntarnos, en serio, qué estamos dispuestos a darle a la otra persona y que no.

Puede parecer muy frío, poco espontáneo quizá, si es que tienes un concepto de pareja muy mágico (ya hablaremos de las creencias que dinamitan las relaciones sanas y reales) pero, respondernos honestamente en este aspecto, puede ahorrarnos cantidad de discusiones, quebraderos de cabeza y explicaciones en cuanto a las expectativas e ilusiones que la otra persona vuelca en nosotros y en torno a lo que prometemos y luego no somos capaces de cumplir.

Voy a soltarte tandas de preguntas variadas, para que tú puedas elegir las que consideras que tienen sentido preguntarte ante el concepto de pareja (existente o futura).

¡Ah! Se me olvidaba… antes de cada tanda de preguntas, trata de regresar a la cita siguiente y léela con toda la convicción que te sea posible:

Cuando decido dar algo a alguien, lo hago desde el amor y sin esperar nada a cambio

Mi espacio: Cuanto espacio y de qué tipo lo necesito? A cuanto de ese espacio estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartirlo?

Mi tiempo: A qué me gusta dedicar mi tiempo? Cuanto tiempo necesito: para pensar, para descansar, para hacer deporte, para mi ocio, para mis amigos, para mi familia, para …? A cuanto de mi tiempo estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartirlo?

Mi trabajo: Qué peso tiene mi trabajo en mi vida? Cual es mi ambición profesional? A qué estoy dispuesto a renunciar a nivel laboral a cambio de conciliar mi vida personal?

Mi dinero: Cuánto dinero necesito? En qué me gusta gastar el dinero y cual es mi capacidad de ahorro? A cuanto de mi dinero estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartir gastos y beneficios?

Mi familia: Qué peso tiene mi familia en mi vida? Qué compromisos, eventos, tradiciones y costumbres tengo con mi familia? A qué estoy dispuesto a renunciar de mi familia a cambio de formar una nueva?

Mi ocio: A qué me gusta dedicar mis ratos libres? Cuales son mis aficiones o hobbies? A qué estoy dispuesto a renunciar de mi ocio a cambio de descubrir y compartir nuevas aficiones?

Mis amigos: Qué peso tienen mis amigos en mi vida? En qué circunstancias y con cuanta periodicidad veo a mis amigos? Cómo me relaciono con ellos? Qué amigos son como “hermanos”? A que estoy dispuesto a renunciar en este aspecto a cambio de compartir momentos a solas o de conocer nuevas amistades?

Lo vais pillando… ¿verdad?

Remato con algunas joyas de la corona: Confianza, libertad, hijos, fidelidad,… ¿Se te ocurren nuevas preguntas entorno a estos conceptos?

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Supongo que a estas alturas, empiezas a ser consciente de que es complicado encontrar a alguien que espere y esté dispuesto a dar y recibir exactamente lo mismo que tú, así que toca tener algunas cosas, las mas importantes, las que más nos definen, las que nos parezcan imprescindibles, muy claras.

Toca ser sinceros, flexibles, comunicativos y comprensivos a partes iguales con las personas que tenemos al lado, porque de ello depende que nos rodeemos de personas que nos quieren como somos y de estar cerca de aquellas personas que amamos como son.

Porque no olvidemos que, nuestra pareja, tiene el derecho y la responsabilidad de hacerse las mismas preguntas y darse sus propias respuestas.

¿En cuantas relaciones nos hemos involucrado sin tener muy claro ninguno o muy pocos de los conceptos que hay más arriba?