EL DUELO

La vida es un duelo continuo

Dejamos de ser lo que eramos y toca reconstruir

Aquí tienes el post en video por si no tienes tiempo de leer

Dejar ir, perder, desapegarse de aquello que nos identificaba, nos pone tristes.

Y si “aquello” es alguien importante para nosotrxs, con quien hemos experimentado el amor, el cariño, el sano apego, el bienestar… La tristeza necesitará quedarse con nosotrxs largo tiempo ya que la grieta, la herida, será más grande.

Corren tiempos de duelo. De duelos con un toque más cruel que de costumbre.

Se van personas de nuestro lado y ni siquiera podemos cogerles de la mano y darles las gracias por todo lo que han hecho por nosotrxs.

Hablo de nuestrxs mayores (principalmente), que están viviendo el mayor impacto de ésta pandemia.

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¿Cómo manejo este duelo?

1- ¿Qué ha pasado? Es un momento de impacto, acaba de suceder algo complejo que nos deja con la mirada perdida buscando explicación y ésta, es tan sencilla como cruel: Nuestro ser amado ya no está. Y no está porque la muerte ha aparecido en nuestras vidas. Sabemos que existe y que está ahí para todos, pero cuando nos visita nos rompe.

2- El Dolor: El dolor tiene muchas caras y probablemente pasaremos por todas ellas: la tristeza, el enfado, la rabia, la culpa, el miedo… Todo ello es natural y necesario así que permítete sentir ese dolor y esa pena, permítete vivir lo que sientes y aceptar lo que ha sucedido. Llora sin restricción.

3- La Ausencia. Asimilar que tu ser querido “ya no está” es difícil, porque hasta ahora, estaba. De momento, permitamos que ese espacio vacío tan especial que ha dejado en nuestro mundo, en nuestro corazón y en nuestra vida, siga vacío. Con el tiempo seremos capaces de llenarlo de cosas maravillosas en su honor, aunque ahora no lo quieras ni imaginar.

4- Sus cosas: Son sus pertenencias las que nos van a acercar un poco a la persona que se ha ido. Dedica tiempo a recoger y Despedirte de cada uno de sus objetos, como si fueran esa mano que no pudiste agarrar o esa mejilla que no pudiste besar. Cada lágrima que sueltes, cada “no me lo puedo creer”, cada “te echaré de menos” y cada “adiós”, te acercarán un poquito a sentirte mejor y a integrar lo que ha sucedido. Mete todo en cajas e intenta quedarte sólo con algo muy significativo para vosotros. El ritual que no hayas podido hacer con su cuerpo, podrás llevarlo a cabo con sus pertenencias una vez pase el estado de alarma.

5- Habla: Habla de tu ser amado con otras personas. De lo que ha sucedido, de cómo era, de cómo te sientes. Cuando compartimos nuestros problemas con los demás, no se solucionan, pero nos hacemos más fuertes. Ahora más que nunca necesitas la energía del resto del mundo, déjate querer y arropar (aunque sea desde la distancia).

6- Re-ubica: Haz que esa persona con la que has compartido tanto hasta ahora, ocupe un nuevo lugar en tu vida. Dedícale tus logros, tus proyectos, tus metas. Dale un puesto de honor en un lugar privilegiado de tu corazón y agradece a la vida por haberte permitido conocer a alguien tan especial. Eres una persona muy afortunada.


  • Lee, escribe, desconecta.
  • Acércate a la cultura y al arte, que nos generan emociones muy positivas y placenteras.
  • Busca alguna serie, película o humorista que te hagan reir y deja a tu mente salir un ratito de la pesadez que estás experimentando. El humor ayuda a sanar y estoy convencida que esa persona que ya no está contigo se sentía feliz cuando te veía sonreir.
  • Lleva a cabo todos los rituales de despedida que hayas aprendido en casa y que te sean posibles realizar.

Tanto si tienes Fe en algo más allá de esta vida como si no, cuenta con los profesionales que pueden acompañarte en estos momentos tan intensos.

Recuerda que no eres la única persona que ha perdido a alguien, que no estás solo en esto y que el día de mañana tú podrás servir de ayuda, con tu experiencia, a otras personas.

Mi más sentido pésame

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TRISTEZA

La emoción que evitamos a toda costa

Si has visto la pelicula Inside Out (o Del Revés) de Disney, habrás visto el especial hincapié que se hace sobre la emoción de la tristeza.

Y no es casualidad porque, si hay una emoción sanadora, reparadora y catalizadora, es ella, la pesada, lenta y derrotista tristeza.

Si no has visto esta película, te la recomiendo a tí, a tus hijxs a tus alumnxs y a toda la humanidad

¿De qué nos informa la tristeza?

La tristeza nos informa de que hemos perdido algo

Cuando nos referimos a “algo”, puede ser: Un ser querido, un objeto o miembro, una idea, una expectativa, un estado,… “Algo” es todo aquello que tenía significado en nuestra vida (por lo tanto nos identificaba) y que por circunstancias diversas ya no está.

¿Qué hace la tristeza?

La tristeza aparece para ayudar a que el dolor por la pérdida fluya correctamente, a canalizarlo a través de las lágrimas, los suspiros, la pesadez,…

Las lágrimas son la manera que tiene nuestro cuerpo de expresar ese dolor

Y es que la tristeza nos ayuda ante un dolor desubicado de cualquier órgano. Nos duele el alma, los pensamientos, algo intangible.

Aunque a veces nos llevamos la mano al corazón y decimos que “se nos ha partido”, en realidad físicamente no nos duele nada que podamos tocar (aunque podemos llegar a somatizar ese dolor si no lo dejamos ir)

La tristeza se va retirando a medida que aceptamos nuestra nueva realidad.

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Tristeza, Nostaligia y Depresión

Éstos 3 términos son 3 niveles distintos de una misma sensación.

La tristeza, es una emoción ante la pérdida y nos acompaña en la reparación de nuestra nueva identidad sin “lo perdido”. La tristeza saludable, va acompañada de preguntas, de lágrimas, de solicitar ayuda a personas de confianza, de interés por integrar y aceptar la nueva situación a nuestra vida. La tristeza no significa inmovilismo.

La Nostalgia es un sentimiento que aparece al recordar algo positivo que existió en el pasado, no se trata de una reacción ante una pérdida reciente. Cuidado con ser demasiado nostálgicos y creer que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque esa puede ser la antesala de la depresión.

La depresión no es una emoción ni es un sentimiento, es un estado emocional y mental de tristeza que tiñe de gris toda nuestra vida a todos los niveles. La depresión nos habla de quedarse atrapado en el pasado y sólo mirar al futuro con desidia y pesimismo sin ser capaces de disfrutar del presente. La depresión precisa ser tratada con terapia emocional y cognitiva para poder salir de esa espiral de negatividad. (Si necesitas ayuda, aquí me tienes ;))

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¿Cómo actuar frente a la tristeza?

Por pesada que nos parezca la tristeza y como con cualquier otra emoción no podemos evitarla ni conviene reprimirla en absoluto.

Primero de todo, toca aceptar la tristeza y permitirnos expresarla como necesitemos. Sin pudor o vergüenza, seas niño o adulto, hombre o mujer, todos los seres humanos sentimos tristeza, así que llora.

Segundo, toca aceptar la pérdida. Esta tarea no es fácil y conlleva varias fases, tiempo y trabajo personal. En el proceso de aceptación encontraremos amor, culpa, enfado e incluso vergüenza, rabia u odio, no te preocupes, es natural.

Hay muchas actividades que puedes hacer cuando estas triste para facilitarte la aceptación:

  • Rodeate de las personas que amas
  • Haz ejercicio
  • Conecta con la naturaleza
  • Participa en algún voluntariado
  • Colabora con animales
  • Apuntate a hacer alguna actividad nueva, algo creativo
  • Escucha musica, mira peliculas y lee libros que te ayuden a despejarte
  • Cambia de aires, Viaja

Pero sobretodo habla, habla de lo que sientes. O escribe si no encuentras a nadie que te quiera escuchar. Expresa tu dolor y tus sentimientos, ponle palabras, ordenalos y comunícalos. Desahogate, deja ir la pesadez y libérate poco a poco del sufrimiento.

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En próximos post y vídeos, entraremos en el detalle de los Duelos, fases, apegos y tipos.

Aquí el post en video por si te da pereza leer hoy

Emociones

¿Qué son y para qué las necesitas?

Las emociones son la reacción física y mental que sucede tras percibir un estímulo, ya sea a través de nuestros 5 sentidos o de nuestra propia imaginación.

Las emociones son sensaciones cortas y temporales que se comportan como una descarga repentina que va disolviéndose poco a poco.

En niñxs a partir de los 3 o 4 años y en adultos, las emociones van acompañadas casi simultáneamente de pensamientos.

Estos pensamientos pueden ser de 2 tipos:

  • Recuerdos vividos, experiencias similares (propias o ajenas).
  • Posibles consecuencias del suceso y de las acciones que tomemos al respecto

Toda esta “secuencia” (percepción del estímulo, reacción emocional y reconocimiento) sucede en milésimas de segundo y, como casi siempre, el único objetivo de tal despliegue de medios es sobrevivir.

Las emociones forman parte de nuestro kit de supervivencia
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Durante aproximadamente los 3 primeros años de nuestra vida, vivimos únicamente en un mundo emocional, es decir, no hay pensamientos que acompañen al estímulo, ni lenguaje que lo explique. Somos un libro en blanco, así que todo lo que sucede a nuestro alrededor y con nosotros mismos se convierte en nuestro “registro automático” de causas y efectos que pasará a formar parte de nuestro carácter y personalidad. La mayoría de las emociones vividas en esta edad y el resultado de las mismas no lo recordamos, se guardan en lo más profundo de nuestro subconsciente, eso sí, son la base de nuestra autoestima, confianza, apego, seguridad, sentido de amor,…

Photo by Nandhu Kumar

A partir de esa edad, seguimos viviendo emociones diariamente y seguimos aprendiendo de ellas (catalogándolas) pero podemos detectar el tipo de pensamientos que las acompañan o cuanto menos comprender la experiencia desde un punto de vista consciente y lógico, aunque sea a posteriori.

Las principales emociones son 6:

Y a partir de ellas se derivan todas las demás: Euforia, felicidad, Ira, Pánico, Fobia, Repugnancia, Angustia, Pena, desesperanza,…

Aunque muchas de nuestras emociones no son agradables, son vitales para nosotros por lo que no conviene en absoluto ignorarlas, evitarlas, reprimirlas o negarlas.

Cuando no las gestionamos bien, pueden convertirse en cargas emocionales y esto suele complicarnos la vida

Photo by Gerd Altmann

Lo mejor que podemos hacer con ellas es agradecerlas, reconocerlas, comprender de qué nos informan y gestionarlas para nuestro mayor bienestar y el de los demás. Todo ello se consigue a través de la Inteligencia Emocional.

En los siguientes post, veremos más en detalle cada una de ellas.

+ La Alexitimia es la incapacidad para sentir emociones y puede deberse tanto a una lesión neuronal como a un trastorno del aprendizaje.

El Post en video por si no te apetece mucho leer…
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